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Revoluciones Latinoamérica es un blog informativo y de análisis sobre el acontecer diario en América Latina, administrado por Mónica Solís y creado por Samuel R. García en agosto del 2009. Aquí encontrarás la información puntual y objetiva sobre lo que sucede en países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
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Estados Unidos sí esta detrás el golpe de estado en Honduras

Publicado por ::: RMX ::: miércoles, 7 de octubre de 2009 0 comentarios

Dick Emanuelsson

Entrevista exclusiva a Eva Golinger, abogada e investigadora estadounidense, acerca la militarización de América Latina por parte de Estados Unidos, las siete bases en Colombia, el paramilitarismo colombiano en la guerra tanto contra Venezuela como actor de guerra sucia contra el pueblo de Honduras.

“No hay dudas de la partición de Estados Unidos en el golpe. A esta altura nadie puede dudar eso y él que lo duda es por que no ha hecho el análisis, no solo por las razones que tienen los Estados Unidos como la base de Soto Cano y mantener su presencia ahí, sino evitar que haya una política izquierdista en un país estratégicamente importante para Estados Unidos”.

Lo dice Eva Golinger, abogada, escritora y una de las investigadoras más importantes de la política de Estados Unidos en América Latina, en una entrevista extensa.

Golinger desmiente categóricamente que la administración de Obama haya cancelado los desembolsos de asistencia económica o de créditos a Honduras bajo el régimen de facto y dice que “es mentira”.

– Ellos han hablado de una supuesta suspensión de ciertos millones de dólares del financiamiento al gobierno de Honduras ¡pero eso es mentira! El dinero para el 2009, donde el año fiscal termina en octubre, todo ese dinero fue dado. Y el dinero para el año 2010, esta en el presupuesto, no ha sido afectado. ¡Ellos (USA) no han suspendido un centavo!

¿Billy Joya recluta paramilitares colombianos?

El paramilitarismo colombiano es un actor para desestabilizar el proceso político en Venezuela, dice Golinger, pero también contra el pueblo hondureño. Bertha Oliva, presidenta del Comité de los Familiares de los Detenidos Desaparecidos, Cofadeh, dice en otra entrevista [http://www.box.net/shared/talsfmcqjr] que Billy Joya, el hombre clave del Batallón 3-16, es decir el escuadrón de la muerte de la década -80, ha hecho dos viajes a Colombia después el golpe de estado el 28 de junio. El último viaje lo hizo el 6 de septiembre. Habla sobre la “formación de un grupo de 120 'paras', financiados por empresarios que apoyan el golpe”.

El periodista de esta nota también puede confirmar que Billy Joya efectivamente viajó el 6 de septiembre a medio día de Tegucigalpa ya que lo vi pasando los controles de seguridad por que viajaba también a esa hora al exterior. Cuando entré a la sala internacional de espera, no veía el Billy Joya por que, como decía otro pasajero, testigo de la entrada del hombre fuerte del 3-16, “seguramente el golpista Fredy Nazar lo llevó a una sala personal ya que Nazar es el dueño del aeropuerto Toncontin”.

A las 14.00 horas de la tarde hay vuelo de Copa Airlines de Tegucigalpa a Panamá en donde, a las 17.00 horas, hay vuelos para Bogota. Hasta ahora, el Departamento de Estado no tiene Billy Joya en su lista de hondureños que han perdido sus visas a EE.UU.

Una semana después, el 13 de septiembre, el diario El Tiempo (Bogota) reveló [http://www.eltiempo.com/colombia/justicia/estarian-reclutando-ex-paramilitares-para-que-viajen-como-mercenarios-a-honduras_6086547-1">2] que hay personas que reclutan paramilitares en Magdalena Medio, cuna del paramilitarismo colombiano, para sectores en Honduras por un salario de 14.000 lempiras, aproximadamente 750 dólares.

“Les ofrecen un millón y medio de pesos por ir a cuidar fincas de supuestos empresarios. La oferta se regó como pólvora hace tres semanas en el Magdalena Medio”, decía la nota de El Tiempo y siguió:

“Dos de los ex lugartenientes del ex jefe 'para' Walter Ochoa Guisao, alias 'el Gurre', se encargaron de hacerles la propuesta a ex combatientes del grupo del ex 'para' Ramón Isaza. Para explicar en qué consistía, cerca de 40 muchachos fueron citados en unos talleres que quedan en el predio 'El Japón', una hacienda de más de mil hectáreas que perteneció al narco Jairo Correa Alzate. (…) Les dijeron que empresarios de Honduras estaban interesados en 'importar' a ex miembros de las Auc como mercenarios. "Dicen que necesitan combatientes rasos”.

"Uno de los líderes del reclutamiento, con oficina en Bogotá, ya viajó a Centroamérica con un grupo, y ahora anda negociando armas".

Escucha la entrevista a Eva Golinger en el siguiente enlace: http://www.box.net/shared/gnjd4p08q7

1] Entrevista a Bertha Oliva Nativi, presidenta del comité de familiares de los detenidos desaparecidos, rechaza la violencia generalizada contra la población por el régimen de facto y las FF.AA. POR DICK EMANUELSSON (090924): http://www.box.net/shared/talsfmcqjr

2] Estarían reclutando ex paramilitares para que viajen como mercenarios a Honduras, El Tiempo 13 de septiembre de 2009. http://www.eltiempo.com/colombia/justicia/estarian-reclutando-ex-paramilitares-para-que-viajen-como-mercenarios-a-honduras_6086547-1

¿De que habla la presidenta?

Publicado por ::: RMX ::: domingo, 23 de agosto de 2009 0 comentarios

Adolfo Pérez Esquivel

Cuando se vacían las palabras de contenido, vienen los problemas de conceptos y se pone en evidencia cuales son los principios y valores.

La presidenta ha relacionado el llamado "secuestro de goles" con el secuestro y desaparición de personas, como si fueran iguales. Llegar a devaluar los conceptos y palabras es peligroso, y eso en boca de la presidenta de la Nación es grave.

El secuestro y desaparición de personas fue parte de la política impuesta con la Doctrina de Seguridad Nacional, a nivel continental por EEUU y las fuerzas armadas, provocando miles de desaparecidos, torturados y asesinados que hasta el día de hoy nos duelen, y sufrimos las consecuencias. Pretender relacionarlo con los goles es una ofensa a los desaparecidos y al pueblo argentino.

Son preocupantes esos conceptos de la presidenta, al igual que destinar 600 millones de pesos a la AFA cuando en el país aumenta la pobreza, se mueren niños de hambre y enfermedades evitables y los hospitales públicos están colapsados. Pero hoy pareciera que hablar de la pobreza es una moda. Hasta el presidente de la Rural habla de la pobreza, pero es el responsable de tirar miles de litros de leche y camiones de alimentos en las rutas para alimentar su bolsillo. Otro que utiliza las palabras vaciadas de contenido

Hay que preguntarle a los funcionarios públicos y en particular a nuestra presidenta: ¿Cuales son las prioridades de nuestro pueblo? El fútbol es el deporte mas popular, pero también es el gran negocio que mueve cifras millonarias. De eso sabe mucho Grondona.

Querida presidenta: No metas más la pata, piensa lo que vas a decir y no te dejes llevar por lo mediático. Ha aumentado la pobreza y la situación se ha agravado. Eso no se resuelve con paliativos y clientelismo político, sino con políticas sociales claras y concretas, y no con medidas tales como entregar 600 millones de pesos a la AFA.

Te sugiero leer la declaración del documento emitido por los Curas en su opción por los pobres. Es aleccionador. Puede ayudarte a comprender las cosas mejor y te podrás preguntar: ¿Dónde se concentra la riqueza? ¿Porqué no hay distribución de la misma y quiénes sacan los recursos del país con una simple declaración jurada y sin control alguno? Hay que hablar de la riqueza y de la injusticia estructural y social que vive gran parte de nuestro pueblo.

Por último, tienes una responsabilidad al servicio de nuestro pueblo. No se puede hablar del pueblo sin saber escuchar su voz. Te deseo mucha fuerza y esperanza y no te olvides que la palabra es energía del pensamiento, lo que siembras recoges, no hay otro camino.

Foto: Argentina - La presidenta exhibe una camiseta de la selección nacional de fútbol. La observa Diego Maradona, más atrás el titular de la AFA Julio Grondona. / Autor: Presidencia de la Nación

Raúl Zibechi (IRCAMERICAS)

El inminente acuerdo entre Estados Unidos y Colombia para la utilización de siete bases por el Comando Sur, forma parte de la feroz disputa por los bienes comunes que atraviesa la región sudamericana.

Primero algunas informaciones recientes:

Venezuela alcanzó el primer lugar en reservas probadas de petróleo del orbe al cuantificar 314.000 millones de barriles en la Faja Petrolífera del Orinoco, anunció la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). A partir de ahora Venezuela ocupa el primer lugar en reservas probadas de petróleo a nivel mundial, bajando a Arabia Saudita al segundo lugar, con 264.000 millones de barriles, según PDVSA1.

Fatih Birol, economista jefe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), afirma que la crisis del petróleo llegará mucho antes de lo previsto. "El mundo se dirige a una catastrófica crisis energética que podría perjudicar una recuperación económica mundial debido a que la mayoría de los principales campos de petróleo en el mundo han pasado su pico de producción". Birol sostiene que los datos que había manejado hasta ahora la AIE eran errados y anticipa en diez años (2020 en vez de 2030) la llegada del pico de producción.

"La primera evaluación detallada de más de 800 campos de petróleo en el mundo, que abarcan las tres cuartas partes de las reservas mundiales, ha encontrado que la mayoría ya llegó a su punto máximo y que la tasa de disminución es casi el doble del ritmo calculado hace apenas dos años", señala Birol. Esa tasa de decrecimiento es del 6,7 por ciento frente al 3,7 por ciento de 20072.

Hace unos 20 años, China era el decimosegundo socio de América Latina, con un volumen comercial que apenas superaba los 8.000 millones de dólares, pero desde 2007 ocupó la segunda posición, multiplicando por trece aquella cifra y ahora sobrepasa los 100.000 millones de dólares. China ha establecido asociaciones estratégicas con Brasil desde los años 90 y, posteriormente con Venezuela, México, Argentina, Chile y con Perú.

Este año, China ha negociado acuerdos que duplicarían un fondo de desarrollo en Venezuela a 12.000 millones de dólares, le prestaría unos 1.000 millones de dólares a Ecuador para construir una planta hidroeléctrica, le dará acceso a Argentina a más de 10.000 millones de dólares para proyectos y otros 10.000 millones a la empresa estatal del petróleo en Brasil.Según cifras oficiales brasileñas, el volumen de comercio bilateral entre Brasil y China alcanzó 36.440 millones de dólares en 2008, lo que supuso 55,9 por ciento de incremento con respecto al año anterior. En abril de este año, China se convirtió en el primer socio comercial de Brasil, superando a Estados Unidos. El ingreso de China como país donante en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en abril pasado, tras quince años de negociaciones, fue una fuerte señal de su creciente compromiso para ahondar sus vínculos con la región3.

Se estaría produciendo un importante viraje de la política económica de Brasil respecto a Estados Unidos. Desde agosto de 2008 hasta mayo de este año, o sea cuando se dispara la crisis económica mundial, Brasil redujo un 17 por ciento sus inversiones en títulos estadounidenses. Es la mayor reducción entre los 15 mayores acreedores de Washington. En contraste, Rusia aumentó un 20 por ciento sus compras de títulos de la Reserva Federal y China un 40 por ciento en el mismo lapso4.

La empresa estatal china de petróleo (CNPC) decidió acelerar sus adquisiciones en África y América Latina porque "los precios relativamente bajos de los activos ofrecen este año oportunidades sin precedentes para la compañía". Una de esas oportunidades sería la compra del 84 por ciento de las acciones de Repsol YPF en Argentina en una alianza con la tercera mayor empresa china, la CNOOC, por 17.000 millones de dólares. De concretarse, sería la mayor inversión petrolífera de China en el exterior5.

Las informaciones anteriores, recogidas apenas en la prensa internacional de la última semana, permiten inferir que en la región se está produciendo una fuerte competencia por recursos naturales con la participación de potencias extracontinentales. En paralelo, los países más importantes (Argentina, Brasil, Venezuela) comienzan a realizar sus intercambios en otras monedas diferentes al dólar y establecen alianzas con países asiáticos y con potencias emergentes.

El peso que los factores económicos vinculados a la hegemonía tengan en la decisión de incrementar la presencia militar de Estados Unidos en Colombia, podrán observarse de modo más claro a medida que Obama vaya tomando más y más decisiones estratégicas.

Contra quién van las bases

Según Estados Unidos se trata básicamente de sustituir el papel que venía jugando la base de Manta, en Ecuador, que debe abandonar en noviembre pero de la cual de hecho ya se ha retirado. Para el presidente Álvaro Uribe, se trata de seguir adelante con el Plan Colombia, o sea continuar la guerra contra las FARC hasta ganarla, y perseguir al narcotráfico. En este punto la coincidencia entre Bogotá y Washington es completa, más allá que para las cúpulas colombianas el ampliar la presencia militar estadounidense es una buena forma de resolver cualquier posible dificultad en las relaciones entre ambos países.

El despliegue de la IV Flota decidido el año pasado, se ve ahora completado por un rosario de siete bases que el Comando Sur puede utilizar cuando lo considere conveniente. Por cierto, la Casa Blanca y el Palacio de Nariño están empeñados en el argumento de que no habrá bases militares estadounidenses porque todas seguirán siendo controladas por el Estado y las fuerzas armadas colombianas, y que los 800 militares y 600 contratistas que operan actualmente en Colombia no se verán incrementados.

El argumento es sólo parcialmente cierto. En las nuevas condiciones de la guerra, el tipo de bases militares que existieron durante la Guerra Fría, grandes concentraciones humanas y de aparatos, fijas e inmóviles, están dando paso a un modelo más flexible como se desprende del informe "Global en Route Strategy" de abril de 2009 de la fuerza aérea de Estados Unidos. Se trata de poder contar con el uso de instalaciones sobre todo para el tránsito aéreo, que hagan posible el control a distancia y la disuasión, dejando la intervención directa para situaciones excepcionalmente críticas. En ese sentido, lo que más interesa a la superpotencia es contar con la cooperación de los gobiernos de la región, permitiendo instalar radares y sistemas de vigilancia, el uso de aeropuertos y puertos, cuestión mucho más decisiva que la presencia militar directa que, con la tecnología actual, puede concretarse en cuestión de horas.

Sin embargo, el nuevo despliegue del Comando Sur apunta en otra dirección. Para Juan Gabriel Tokatlián, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Di Tella, "el mensaje principal es para Brasil y no para Venezuela"6. Tiene razón, pero debe agregarse un par de detalles. Decir Brasil, desde la lógica imperante en Washington, es decir Amazonia, o sea, recursos naturales. En segundo lugar, el inminente acuerdo para la utilización de siete bases militares colombianas por el Comando Sur, puede estar relacionado con la creciente alianza entre China y Brasil, cuyo comercio debe realizarse a través de la cordillera andina.

La estrategia del cerco

Las cosas son según el lugar desde el cual se observen. Por eso en Brasil la decisión de ampliar la presencia militar del Comando Sur en la región cayó como una patada. El canciller Celso Amorim y el asesor para asuntos internacionales Marco Aurelio García, fueron muy explícitos. "Lo que preocupa a Brasil es una presencia militar fuerte, cuyo objetivo y capacidad pueden ir mucho más allá de lo que pueda ser la necesidad interna de Colombia", dijo Amorim a Folha de Sao Paulo. Agregó que hay una contradicción entre la afirmación de Bogotá de que las FARC están prácticamente aniquiladas y el aumento de la presencia militar estadounidense para combatirlas. "En la región, es importante tener transparencia y claridad. Eso tal vez haya faltado. Uno puede tener, por ejemplo, garantías formales sobre cómo serán usadas esas bases", concluyó7.

El presidente Lula, por su parte, vinculó las bases en Colombia y la reactivación de la IV Flota con la existencia de enormes reservas petroleras a 7.000 metros de profundidad en aguas de los estados de Santa Catarina y Espíritu Santo, que le darán al país autonomía energética. De ese modo, parece alinearse con una vieja preocupación de los estrategas y militares de su país en lo que denominan como "Geopolítica del Cerco". En efecto, en 2002 el Centro de Inteligencia del Ejército, con sede en Brasilia, realizó tres estudios que mapearon la presencia militar estadounidense en Sudamérica. Las conclusiones indicaban que en 2001 y 2002 había 6.300 militares de ese país construyendo pistas y destacamentos en forma de un "cinturón" militar que rodea a Brasil8.

Uno de esos trabajos, "Presencia de los Estados Unidos en América del Sur", a cargo del entonces coronel de infantería y ahora jefe militar del Nordeste, José Alberto da Costa Abreu, concluía que una de las principales consecuencias es "la disminución de la capacidad brasileña de proyectar poder en el ámbito regional por la existencia de un 'cinturón' de instalaciones norteamericanas próximas a las fronteras brasileñas, principalmente en la región amazónica"9.

En la serie de reportajes publicados por el sitio militar brasileño Defesanet, recuerdan que el 25 por ciento del petróleo que consumen los Estados Unidos proviene de los países andinos, y que la cuestión de la Amazonia es el tema más candente en la región y un asunto de extrema sensibilidad para Brasil.

Notas:
1) Agencia Xinhua, 13 de agosto de 2009.
2) The Independent, 3 de agosto de 2009.
3) Diario del Pueblo, 11 de agosto de 2009.
4) Folha de Sao Paulo, 12 de agosto de 2009.
5) China Daily, 12 de agosto de 2009.
6) Página 12, 7 de agosto de 2009.
7) DPA, Brasilia, 2 de agosto de 2009.
8) Defesanet, el 18 de enero de 2006.
9) Idem.

Movilizaciones populares

Publicado por ::: RMX ::: sábado, 15 de agosto de 2009 0 comentarios

Frei Betto

Desde el 10 de agosto, más de 3 mil trabajadores sin tierra se encuentran acampados en Brasilia para, de nuevo, alertar al gobierno federal sobre una cuestión que, otrora, fue considerada prioritaria por el Partido de los Trabajadores (PT): la reforma agraria.

El mundo gira, y hoy muchas cosas parecen estar patas arriba: quien hacía oposición a Sarney lo defiende; quien gritaba “fuera Collor” lo elogia; quien exigía reforma agraria exalta el agronegocio. Y, a pesar de las políticas sociales, 31 millones de brasileños(as) continúan sobreviviendo en la miseria. Y la violencia disemina el miedo por nuestras ciudades.

La manifestación de los sin-tierra demanda del gobierno muy poco, sobre todo si se compara con los incentivos oficiales concedidos a las empresas que degradan la Amazonia y a los usineros que, en latifundios, mantienen trabajadores en régimen de
semiesclavitud.

Es urgente asentar más de 100 mil familias sin-tierra acampadas por el país en la intemperie, sobreviviendo en barracas de plástico negro al borde de las carreteras. Y cuidar de las 40 mil familias asentadas virtualmente, sólo en el papel, pues aguardan, hace tiempo, recursos para vivienda, infraestructura y producción. En los últimos seis años se financiaron sólo 40 mil casas en el área rural. También las escuelas rurales necesitan, urgentemente, de recursos.

Brasil no tiene futuro si no cambia su estructura agraria. En las tres Américas, sólo Brasil y Argentina jamás hicieron reforma agraria. El detalle es que somos un país de dimensiones continentales, con 600 millones de hectáreas cultivables.

Dos problemas crónicos encontrarían solución si nuestro país no tuviese tanta tierra ociosa, como se constata al viajar por nuestras carreteras o sobrevolar nuestro territorio: el desempleo y la violencia urbana. Los países desarrollados, como EE UU y los de Europa Occidental, con territorios mucho menores que el nuestro, obtiene una alta productividad en el campo, sin que haya latifundio. Hay, sí, un gran incentivo a la agricultura familiar.

El gobierno federal debe a la nación la actualización de los índices de productividad de las propiedades rurales intocadas desde 1975. Por exigencia constitucional tales índices deberían ser revisados cada diez años. Estos son utilizados para clasificar como productivo o improductivo un inmueble rural y agilizar, con transparencia, la expropiación de las tierras para efectos de reforma agraria.

El Ministerio de la Planificación debe a las familias sin tierra la entrega de R$ 800 millones del presupuesto del Incra previsto en el presupuesto de 2009. Ese recurso permitirá la obtención de tierras y la ejecución en el pasivo de los asentamientos.

Durante el período de permanencia del MST en Brasilia, que concluye el próximo día 21, están previstos también debates sobre la coyuntura agraria, clima y medio ambiente, energía, Seguridad Social, juventud, comunicación, género y raza, además de actividades culturales y un acto en celebración por los 25 años del MST.

Está prevista para este sábado (15/08) la jornada nacional de luchas contra la crisis, una movilización de trabajadores y desempleados, en todo el país, para asegurar estabilidad en el empleo, mejores sueldos, ampliación de los derechos, reducción de las tasas de interés e inversiones en políticas sociales.

El 19 de agosto, movimientos sociales, estudiantiles y sindicales se reunirán, en Brasilia, en defensa del petróleo, para reivindicar un nuevo marco regulatorio para la producción energética del país.

Y el día 7 de septiembre, en todo Brasil, se llevará a cabo el 15º Grito de los Excluidos, promovido por varias entidades, incluida la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB, por sus silgas en portugués) que tendrá como lema “Vida en primer lugar – la fuerza de la transformación está en la organización popular”.

La manifestación, que imprime un carácter cívico a la fecha de la independencia de Brasil, tiene por objetivo sacar a la población del inmovilismo y resaltar la importancia de fortalecer los movimientos sociales para consolidar nuestra democracia y conquistar soberanía.

La democracia no puede restringirse a las elecciones periódicas que, de momento, permiten inclusive la postulación de corruptos y reos de la justicia común. A la democracia política hay que ligar la económica, de modo de reducir la desigualdad social que avergüenza a Brasil. Sólo así conquistaremos el derecho de ser un pueblo feliz. (Traducción ALAI).

- Frei Betto es escritor, autor de “A mosca azul – reflexão sobre o poder” (Rocco), entre otros libros.

Copyright 2009 – FREI BETTO - ESTÁ prohibida la reproducción de este artículo en cualquier medio de comunicación, electrónico o impreso, sin autorización. Contacto – [MHPAL] – Agencia Literaria (mhpal@terra.com.br)

Fuente: http://alainet.org/active/32387

Una causa justa que defender y la esperanza de seguir adelante

Publicado por ::: RMX ::: jueves, 13 de agosto de 2009 0 comentarios

Fidel Castro

Durante las últimas semanas, el actual Presidente de Estados Unidos se empeña en demostrar que la crisis va cediendo como fruto de sus esfuerzos para enfrentar el grave problema que Estados Unidos y el mundo heredaron de su predecesor.

Casi todos los economistas hacen referencia a la crisis económica que se inició en octubre de 1929. La anterior había sido a finales del Siglo XIX. La tendencia bastante generalizada en los políticos norteamericanos es la de creer que tan pronto los bancos dispongan de suficientes dólares para engrasar la maquinaria del aparato productivo, todo marchará hacia un idílico y jamás soñado mundo.

Las diferencias entre la llamada crisis económica de los años 30 y la actual son muchas, pero me limitaré sólo a una de las más importantes.

Desde finales de la Primera Guerra Mundial el dólar, basado en el patrón oro, sustituyó a la libra esterlina inglesa debido a las inmensas sumas de oro que Gran Bretaña gastó en la contienda. La gran crisis económica se produjo en Estados Unidos apenas 12 años después de aquella guerra.

Franklin D. Roosevelt, del Partido Demócrata, venció en buena medida ayudado por la crisis, como Obama en la crisis actual. Siguiendo la teoría de Keynes, aquel inyectó dinero en la circulación, construyó obras públicas como carreteras, presas y otras de incuestionable beneficio, lo que incrementó el gasto, la demanda de productos, el empleo y el PIB durante años, pero no obtuvo los fondos imprimiendo billetes. Los obtenía con impuestos y con parte del dinero depositado en los bancos. Vendía bonos de Estados Unidos con interés garantizado, que los hacían atractivos para los compradores.

El oro, cuyo precio en 1929 estaba a 20 dólares la onza troy, Roosevelt lo elevó a 35 como garantía interna de los billetes de Estados Unidos.

Sobre la base de esa garantía en oro físico, surgió el Acuerdo de Bretton Woods en julio de 1944, que otorgó al poderoso país el privilegio de imprimir divisas convertibles cuando el resto del mundo estaba arruinado. Estados Unidos poseía más del 80% del oro del mundo.

No necesito recordar lo que vino después, desde las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, ─acaban de cumplirse 64 años del genocidio-, hasta el golpe de Estado en Honduras y las siete bases militares que el gobierno de Estados Unidos se propone instalar en Colombia. Lo real es que en 1971, bajo la administración de Nixon, el patrón oro fue suprimido y la impresión ilimitada de dólares se convirtió en la más grande estafa a la humanidad. En virtud del privilegio de Bretton Woods, Estados Unidos, al suprimir unilateralmente la convertibilidad, paga con papeles los bienes y servicios que adquiere en el mundo. Es cierto que a cambio de dólares también ofrece bienes y servicios, pero también lo es que desde la supresión del patrón oro, el billete de ese país, que se cotizaba a 35 dólares la onza troy, ha perdido casi 30 veces su valor y 48 veces el que tenía en 1929. El resto del mundo ha sufrido las pérdidas, sus recursos naturales y su dinero han costeado el rearme y sufragado en gran parte las guerras del imperio. Baste señalar que la cantidad de bonos suministrados a otros países, según cálculos conservadores, supera la cifra de 3 millones de millones de dólares, y la deuda pública, que sigue creciendo, sobrepasa la cifra de 11 millones de millones.

El imperio y sus aliados capitalistas, a la vez que compiten entre sí, han hecho creer que las medidas anti crisis constituyen las fórmulas salvadoras. Pero Europa, Rusia, Japón, Corea, China e India no recaudan fondos vendiendo bonos de la Tesorería ni imprimiendo billetes, sino aplicando otras fórmulas para defender sus monedas y sus mercados, a veces con gran austeridad de su población. La inmensa mayoría de los países en desarrollo de Asia, África y América Latina es la que paga los platos rotos, suministrando recursos naturales no renovables, sudor y vidas.

El TLCAN es el más claro ejemplo de lo que puede ocurrir con un país en desarrollo en las fauces del lobo: ni soluciones para los inmigrantes en Estados Unidos, ni permiso para viajar sin visa a Canadá pudo obtener México en la última Cumbre.

Adquiere, sin embargo, plena vigencia bajo la crisis el más grande TLC a nivel mundial: la Organización Mundial de Comercio, que creció bajo las notas triunfantes del neoliberalismo, en pleno apogeo de las finanzas mundiales y los sueños idílicos.

Por otro lado, la BBC Mundo informó ayer, 11 de agosto, que mil funcionarios de Naciones Unidas, reunidos en Bonn, Alemania, declararon que buscan el camino para un acuerdo sobre el cambio climático en diciembre de este año, pero que el tiempo se estaba acabando.

Ivo de Boer, el funcionario de mayor rango de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, dijo que solo faltaban 119 días para la Cumbre y tenemos “una enorme cantidad de intereses divergentes, escaso tiempo de discusión, un documento complicado sobre la mesa (doscientas páginas) y problemas de financiación…”

“Las naciones en desarrollo insisten en que la mayor parte de los gases que producen el efecto invernadero provienen del mundo industrializado.”

El mundo en desarrollo alega la necesidad de ayuda financiera para lidiar con los efectos climáticos.

Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas, declaró que: “Si no se toman medidas urgentes para combatir los cambios climáticos pueden llevar a la violencia y a disturbios en masa a todo el planeta.”

“El cambio climático intensificará las sequías, inundaciones y otros desastres naturales.”

“La escasez de agua afectará a cientos de millones de personas. La malnutrición va a arrasar con gran parte de los países en desarrollo.”

En un artículo del The New York Times el pasado 9 de agosto se explicaba que: “Los analistas ven en el cambio climático una amenaza para la seguridad nacional.”

“Semejantes crisis -continúa el artículo- provocadas por el clima pudieran derrocar gobiernos, estimular movimientos terroristas o desestabilizar regiones completas, afirman analistas del Pentágono y de agencias de inteligencia que por primera vez están estudiando las implicaciones del cambio climático en la seguridad nacional.”

“‘Se vuelve muy complicado muy rápidamente’, dijo Amanda J. Dory, Secretaria de Defensa Adjunta para Estrategia, que trabaja con un grupo del Pentágono asignado a incorporar el cambio climático a la planificación de la estrategia nacional de seguridad.”

Del artículo de The New York Times se deduce que todavía en el Senado no todos están convencidos de que se trata de un problema real, ignorado totalmente hasta ahora por el gobierno de Estados Unidos desde que se aprobó hace 10 años en Kyoto.

Algunos hablan de que la crisis económica es el fin del imperialismo; quizás habría que plantearse si no significa algo peor para nuestra especie.

A mi juicio, lo mejor siempre será tener una causa justa que defender y la esperanza de seguir adelante.
Fidel Castro Ruz
Agosto 12 de 2009
9 y 12 p.m.

Golpe de Estado en Honduras

Milson Salgado / Rebelión


Estados Unidos es Estados Unidos y la Doctrina Monroe y el Big Stick Policy no son un mecanismo internacional de extorsión de finales de siglo XIX ni de principios del XX, sino más bien la refundación torpemente sutil y claramente burda de su propia esencia expansionista en el propio siglo XXI, mal denominado posmoderno y globalizado.

El derrumbe de la economía mundial provocada por el juego digital de los especuladores de Wall Street precisaba un mesías con un perfil diferente al cowboy de Texas, que disparaba balas hasta en sus taimadas palabras de luterano del Mayflower. Pero las caras blancas, negras, amarillas, rojas, azules que llegarían a la presidencia de Estados Unidos no cambiarían en nada las líneas estructurales de la política exterior de un imperio que está ávido de mercados, territorios, colonias, bases militares, petróleo, místicas neoliberales y presidentes de frac bien educados que agachen la cabeza como los monjes budistas.

Nadie podía imaginarse que las encrucijadas del señor OBbama en sus primeros meses de mandato tras su apabullante popularidad se iban a cifrar en una provincia de Centroamérica. Esta Honduras insignificante -en sus jergas cosmopolitas- con sus hombres del paleolítico como golpistas por un lado y con una resistencia de hombres y mujeres heroicas por el otro, han desnudado los hilos políticos del poder en Washington, la verdad irrefutable de que el presidente de Estados Unidos es el encargado de la política interior y que la política exterior no se toca ni con el pétalo de una flor, a no ser para desestabilizar procesos populares.

Las declaraciones desafortunadas del presidente Obama en el sentido de calificar de hipócritas las peticiones para que Estados Unidos intervenga en la crisis política de Honduras, cuando quienes piden esto se quejaban en el pasado de su intervencionismo desmedido en la región, están provistas de una ceguera ingenua o de una pragmática discursiva pedida al crédito a los señores republicanos. Y lo afirmo así porque no es una intervención militar la que pedimos, únicamente urgimos de una explicación coherente y efectiva para determinar si Estados Unidos estuvo o no involucrado en el golpe de Estado en Honduras, y la toma de medidas fuertes nos podrían persuadir de lo contrario. Pero, por otra parte, la puesta en práctica de la maquinaria del Pentágono, del Departamento de Estado y el mantenimiento de Robert Gates como Secretario de Defensa de Estados Unidos, quien además fue subdirector de la CIA en la época en que Honduras era la base de operaciones de la Contra y la tolerancia en los movimientos impunes de los halcones, nos clarifican la manida y vulgarizada verdad geopolítica de que el señor presidente es una patética postal de memoriales y Thanksgiving Day y que únicamente puede sentar a un policía blanco y a un maestro negro en su jardín de la Casa Blanca y beberse sus cervecitas para disipar los eternos prejuicios raciales, pero sus palabras pueden ser inadvertidas y pasar a la colección de lo risible para cerrar Guantánamo o quitarle la cooperación militar al ejercito sanguinario de Honduras.

Uno espera una respuesta contundente de Estados Unidos, porque fueron ellos los que adiestraron a estos generales en las prácticas de torturas y de la irracionalidad de sus paranoias ideológicas en la Escuela de las Américas, y tienen los calmantes para librarlos de sus fanatismos falsamente elaborados de salvar al mundo occidental asesinando a su propio pueblo. Además, es lo menos que uno le pide a Estados Unidos, porque son ellos los que proclaman como la trascendencia del sistema mundial la bonanza de la democracia electoral, y si ofrecen una actitud pasiva de tolerar la violación de sus propias reglas republicanas es porque la democracia se vuelve una comedia coyuntural a la que se recurre con la condición de que los pobres voten y sean botados en el eterno sistema de exclusiones. Y, por ultimo, uno pide mínimamente su involucramiento responsable, porque en resumidas cuentas quien enciende un fuego tiene el deber moral de apagarlo, si no las llamas llegarán incluso a los nebulosos y navideños vientos del norte.

Milson Salgado es Fiscal contra la Corrupción y escritor hondureño.

Fidel Castro

El concepto de nación surgió de la suma de elementos comunes como la historia, lenguaje, cultura, costumbres, leyes, instituciones y otros factores relacionados con la vida material y espiritual de las comunidades humanas.

Los pueblos de la América, por cuya libertad Bolívar realizó las grandes hazañas que lo convirtieron en El Libertador, fueron llamados por él a crear, como dijo: “la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”.

Antonio José de Sucre libró en Ayacucho la última batalla contra el imperio que había convertido gran parte de este continente en propiedad real de la corona de España durante más de 300 años.

Es la misma América que decenas de años más tarde, y cuando ya había sido cercenada en parte por el naciente imperio yanki, Martí llamó Nuestra América.

Hay que recordar una vez más que, antes de caer en combate por la independencia de Cuba, último bastión de la colonia española en América, el 19 de mayo de 1895, horas antes de su muerte, José Martí escribió proféticamente que todo lo que había hecho y haría era para “…impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

En Estados Unidos, las 13 colonias recién liberadas no tardaron en extenderse desordenadamente hacia el Oeste en busca de tierra y oro, exterminando indígenas hasta que arribaron a las costas del Pacífico, competían los Estados agrícolas esclavistas del Sur con los Estados industriales del Norte que explotaban el trabajo asalariado, tratando de crear otros Estados para defender sus intereses económicos.

En 1848 arrebataron a México más del 50 por ciento de su territorio, en una guerra de conquista contra el país, militarmente débil, que los llevó a ocupar la capital e imponerle humillantes condiciones de paz. En el territorio arrebatado estaban las grandes reservas de petróleo y gas que más tarde suministrarían a Estados Unidos durante más de un siglo y lo siguen en parte suministrando.

El filibustero yanki William Walker, estimulado por “el destino manifiesto” que proclamó su país, desembarcó en Nicaragua en el año 1855 y se autoproclamó Presidente, hasta que fue expulsado por los nicaragüenses y otros patriotas centroamericanos en 1856.

Nuestro Héroe Nacional vio cómo el destino de los países latinoamericanos era destrozado por el naciente imperio de Estados Unidos.

Después de la muerte en combate de Martí se produjo la intervención militar en Cuba, cuando ya el ejército español estaba derrotado.

La Enmienda Platt, que concedía al poderoso país derecho a intervenir en la Isla, fue impuesta a Cuba.

La ocupación de Puerto Rico, que ha durado ya 111 años y hoy constituye el llamado “Estado Libre Asociado”, que no es Estado ni es libre, fue otra de las consecuencias de aquella intervención.

Las peores cosas para América Latina estaban por venir, confirmando las geniales premoniciones de Martí. Ya el creciente imperio había decidido que el canal que uniría los dos océanos sería por Panamá y no por Nicaragua. El istmo de Panamá, la Corinto soñada por Bolívar como capital de la más grande República del mundo concebida por él, sería propiedad yanki.

Aun así, hubo peores consecuencias a lo largo del Siglo XX. Con el apoyo de las oligarquías políticas nacionales, los Estados Unidos se adueñaron después de los recursos y de la economía de los países latinoamericanos; las intervenciones se multiplicaron; las fuerzas militares y policiales cayeron bajo su égida. Las empresas transnacionales yankis se apoderaron de las producciones y servicios fundamentales, los bancos, las compañías de seguros, el comercio exterior, los ferrocarriles, barcos, almacenes, los servicios eléctricos, los telefónicos y otros, en mayor o menor grado pasaron a sus manos.

Es cierto que la profundidad de la desigualdad social hizo estallar la Revolución Mexicana en la segunda década del Siglo XX, que se convirtió en fuente de inspiración para otros países. La revolución hizo avanzar a México en muchas áreas. Pero el mismo imperio que ayer devoró gran parte de su territorio, hoy devora importantes recursos naturales que le restan, la fuerza de trabajo barata y hasta lo hace derramar su propia sangre.

El TLCAN es el más brutal acuerdo económico impuesto a un país en desarrollo. En aras de la brevedad, baste señalar que el Gobierno de Estados Unidos acaba de afirmar textualmente: “En momentos en que México ha sufrido un doble golpe, no solo por la caída de su economía sino también por los efectos del virus A H1N1, probablemente queremos tener la economía más estabilizada antes de tener una larga discusión sobre nuevas negociaciones comerciales.” Por supuesto que no se dice una sola palabra de que, como consecuencia de la guerra desatada por el tráfico de drogas, en la que México emplea 36 mil soldados, casi cuatro mil mexicanos han muerto en el 2009. El fenómeno se repite en mayor o menor grado en el resto de América Latina. La droga no solo engendra problemas graves de salud, engendra la violencia que desgarra a México y a la América Latina como consecuencia del mercado insaciable de Estados Unidos, fuente inagotable de las divisas con que se fomenta la producción de cocaína y heroína, y es el país de donde se abastecen las armas que se emplean en esa feroz y no publicitada guerra.

Los que mueren desde el Río Grande hasta los confines de Suramérica son latinoamericanos. De este modo, la violencia general bate récord de muertes y las víctimas sobrepasan la cifra de 100 mil por año en América Latina, engendradas fundamentalmente por las drogas y la pobreza.

El imperio no libra la lucha contra las drogas dentro de sus fronteras; la libra en los territorios latinoamericanos.

En nuestro país no se cultivan la coca ni la amapola. Luchamos con eficiencia contra los que intentan introducir drogas en nuestro país o utilizar a Cuba como tránsito, y los índices de personas que mueren a causa de la violencia se reducen cada año. No necesitamos para ello soldados yankis. La lucha contra las drogas es un pretexto para establecer bases militares en todo el hemisferio. ¿Desde cuándo los buques de la IV Flota y los aviones modernos de combate sirven para combatir las drogas?

El verdadero objetivo es el control de los recursos económicos, el dominio de los mercados y la lucha contra los cambios sociales. ¿Qué necesidad había de restablecer esa flota, desmovilizada al final de la Segunda Guerra Mundial, hace más de 60 años, cuando ya no existe la URSS ni la guerra fría? Los argumentos utilizados para el establecimiento de siete bases aeronavales en Colombia son un insulto a la inteligencia.

La historia no perdonará a los que cometen esa deslealtad contra sus pueblos, ni tampoco a los que utilizan como pretexto el ejercicio de la soberanía para cohonestar la presencia de tropas yankis. ¿A qué soberanía se refieren? ¿La conquistada por Bolívar, Sucre, San Martín, O´Higgins, Morelos, Juárez, Tiradentes, Martí? Ninguno de ellos habría aceptado jamás tan repudiable argumento para justificar la concesión de bases militares a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, un imperio más dominante, más poderoso y más universal que las coronas de la península ibérica.

Si como consecuencia de tales acuerdos promovidos de forma ilegal e inconstitucional por Estados Unidos cualquier gobierno de ese país utilizara esas bases, como hicieron Reagan con la guerra sucia y Bush con la de Iraq, para provocar un conflicto armado entre dos pueblos hermanos, sería una gran tragedia. Venezuela y Colombia nacieron juntos en la historia de América tras las batallas de Boyacá y Carabobo, bajo la dirección de Simón Bolívar. Las fuerzas yankis podrían promover una guerra sucia como hicieron en Nicaragua, incluso emplear soldados de otras nacionalidades entrenados por ellos y podrían atacar algún país, pero difícilmente el pueblo combativo, valiente y patriótico de Colombia se deje arrastrar a la guerra contra un pueblo hermano como el de Venezuela.

Se equivocan los imperialistas si subestiman igualmente a los demás pueblos de América Latina. Ninguno estará de acuerdo con las bases militares yankis, ninguno dejará de ser solidario con cualquier pueblo latinoamericano agredido por el imperialismo.

Martí admiraba extraordinariamente a Bolívar y no se equivocó cuando dijo: “…así está Bolívar en el cielo de América, vigilante y ceñudo… calzadas aún las botas de campaña, porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy: porque Bolívar tiene que hacer en América todavía.”
Fidel Castro Ruz
Agosto 9 de 2009
6 y 32 p.m.

América Latina: No se trata de un proceso lineal

Publicado por ::: RMX ::: lunes, 10 de agosto de 2009 0 comentarios

Entrevista a Roberto Regalado

Osvaldo León


"Soy editor de un proyecto editorial que se llama Contexto Latinoamericano, que empezó como una revista trimestral de análisis político y que ahora publica también folletos y libros sobre lo que está pasando en el contexto latinoamericano desde un análisis de la izquierda latinoamericana actual”. Se trata de Roberto Regalado, jefe de la Sección de Análisis del Área de América, del Departamento de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Cuba, quien es uno de los fundadores del Foro de Sao Paulo que agrupa a un amplio abanico de colectividades políticas de izquierda. A su juicio, “un espacio bastante importante para seguir lo que está pasando en Latinoamérica”. Precisamente, en 2008, publicó el libro “Encuentros y desencuentros de la izquierda latinoamericana: una mirada desde el Foro de Sao Paulo”. A finales del pasado mes de Abril, en diálogo con ALAI, esto fue lo que nos dijo Regalado.

- En tu lectura del proceso socio-político latinoamericano, ¿cuáles son los rasgos, los hitos clave para poder descifrar una realidad cargada de sorpresas y de hechos inéditos?

Yo creo que entre 1989 y 1992 se cierra una etapa histórica que, a nivel mundial, la abre el triunfo de la revolución de octubre de 1917 y se fortalece con la Segunda Guerra Mundial, cuyos hitos son la Unión Soviética, el campo socialista, avances importantes en el movimiento de la descolonización, el triunfo de la revolución China, Vietnam, Corea, Cuba. Y en el caso América Latina, se cierra una etapa histórica que se abre con el triunfo de la Revolución Cubana en el año 59 y que está caracterizada por un auge de diversas formas de lucha. Hay un auge de la lucha armada, que básicamente se da en momentos inmediatamente después de la Revolución Cubana. Luego, hay un segundo momento de auge de la lucha armada a finales de la década del 60, que es el momento en que cae el Che en Bolivia.

Después, hay flujo y reflujo hasta finales de los 70, cuando se produce el triunfo de la Revolución Sandinista, el auge de la lucha armada en El Salvador y en menor medida en Guatemala. Fue una época en la que también hubo los procesos militares progresistas encabezados por Velasco Alvarado, por Omar Torrijos, Juan José Torres en Bolivia. Estuvo el triunfo del gobierno de la Unidad Popular en Chile, encabezado por el presidente Allende. O sea, hubo diversas formas de lucha.

Toda vez, en esencia se registra un paradigma muy similar al del triunfo de la Revolución Cubana. Es decir, una ruptura violenta del status quo y el establecimiento de un poder revolucionario: se da un triunfo, rompe con el sistema de dominación y viene una larga y dura etapa de consolidación del poder revolucionario en condiciones de bloqueo y aislamiento; agresión que presupuso en el caso de Cuba una ayuda sustancial de parte de la Unión Soviética hasta que Cuba pudo mantenerse por su propia cuenta. Cae la Unión Soviética y, sin embargo, Cuba sigue. En el caso de la Revolución Sandinista presupuso también una ayuda importante por parte de la Unión Soviética, lamentablemente, ya era otro momento, y no con la magnitud que había recibido Cuba.

Al caerse la Unión Soviética, nos quedamos sin el apoyo de ese elemento fundamental de apoyo externo. Por ejemplo, en El Salvador quizá se hubiese podido forzar las cosas y llegar a una derrota militar del ejército salvadoreño. Sin embargo, yo no estoy seguro de que habría podido sobrevivir a posteriori. Por lo tanto, como decía Schafik, se impone plantearnos nuevas formas de lucha sin perder los objetivos revolucionarios.

Entonces, esa etapa de luchas abiertas, como la Revolución Cubana, se cierra entre finales del 89 y principios de los 92. O sea, tomo en cuenta la invasión de Estados Unidos a Panamá en diciembre del 89; tomo en cuenta la “derrota electoral” de la revolución popular sandinista en febrero del 90 –pongo entre comillas porque se consumó en las urnas lo que en realidad fue el resultado de una guerra de agresión que duraba ya 10 años-; tomo en cuenta la desmovilización de importantes movimientos guerrilleros colombianos, en particular el M19 y otros más, que se producen entre 1990 y 1991; y tomo en cuenta la firma de los Acuerdos de Chapultepec que pone fin al conflicto armado en el caso del Salvador.

Creo que ya ese es el momento decisivo o el acontecimiento decisivo que marca el cierre de época, precisamente, porque era un movimiento revolucionario armado que en aquel momento tenía mayor capacidad combativa, una mayor eficiencia, que estaba en el clímax, en el apogeo de la lucha armada. Un movimiento que está desarrollando una guerra exitosa, desde el punto de vista revolucionario y, de pronto, la cambia el escenario internacional. Entonces, por razones que no necesariamente tienen que ver con el enfrentamiento armado dentro de las fronteras salvadoreñas, se ve obligado a entrar en un proceso de negociación.

Se trata de un hecho emblemático porque es el movimiento armado -no el primero ni el único que entra en un proceso de negociación- que al cambiar la forma de lucha armada por la forma de lucha política lo hace con mayor eficiencia, es el que tiene mayor acumulado desde el punto de vista político militar y cuando pasa por la mesa de negociación, sale con un mayor acumulado desde el punto de vista político, movilizativo e institucional. Después se dan, por supuesto, los Acuerdos de Nueva York que ponen fin al conflicto guatemalteco en 1996, donde el imperialismo norteamericano tuvo que presionar a la oligarquía guatemalteca y al ejército para que llenaran ese expediente.

- En ese entonces se decía: cuando teníamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas. Y ahora resulta que el mapa político latinoamericano cada vez más se inclina a la izquierda. ¿Cuál es tu interpretación?

Creo que hay cuatro elementos, tres positivos y uno negativo. El primer término, el acumulado de lucha que el movimiento revolucionario traía de todo el siglo XX y, en particular, de este período 1959 – 1989. Si no hubiese habido un Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional con un tremendo historial de guerras revolucionarias y bravas desde 1980 a 1992, no habría hoy un FMLN con posibilidades de elegir a un candidato presidencial. Eso es un acumulado que se trae. Es decir, no se alcanzaron todas las metas que el FMLN se planteó, la toma de poder, la conquista de poder, el establecimiento de un poder revolucionario, pero hay un acumulado y ese acumulado no se puede desconocer. Si no hubiese habido ese largo período de lucha y ese intenso período de lucha que se da entre 1959 y 1989, no habría hoy gobiernos de izquierda en toda América Latina, y en el caso particular de Centro América, si no hubiese habido una revolución popular sandinista en el año 79, no habría hoy espacios para que el Frente Sandinista de Liberación Nacional pudiera competir, en este caso, ganar el gobierno. Si no hubiese habido una lucha armada en el Salvador, de la manera en que la hubo, no hubiese hoy un gobierno del FMLN.

Un segundo elemento, el rechazo mundial y, por supuesto, regional a los crímenes tan brutales que cometieron las dictaduras militares de Seguridad Nacional. Lo que hace que provoque un rechazo que, por lo menos hoy, sería impensable volver a aquello. No se descarta la posibilidad de un golpe de estado reaccionario; se intentó en Venezuela contra el presidente Hugo Chávez, pero ya el esquema no es el mismo. En todo caso, el esquema sería: dar el golpe de Estado e inmediatamente buscar algún tipo de fachada civil e inmediatamente buscar algún tipo de “constitucionalidad democrática”, entre comillas. Es decir, no sería una dictadura militar que se instala, y que va a mantenerse en el gobierno. No se haría ya aquellas dictaduras que duraban 10, 15, 20 años. Es decir, el período de las dictaduras de Seguridad Nacional, si empezamos a contar desde el golpe de Estado en Brasil contra João Goulart en el 64 hasta el 89, cuando termina la de Pinochet, duró 25 años. Ese tipo de dictaduras ya serían impensables. Podría haber un golpe de Estado pero tratarían siempre de darle algún tipo de civilidad, etc. etc.

Tercer elemento: la movilización popular en la lucha contra el neoliberalismo, que aunque ha habido y sigue habiendo problemas, a veces desencuentros, entre movimientos sociales y partidos políticos de izquierda, aunque ha habido mucha tensión entre la lucha social y la lucha política de izquierda, finalmente, hay puntos de encuentro muy importantes. Es decir, no se podría explicar la victoria de Evo Morales sin una decisiva participación política de los movimientos sociales bolivianos. No se podría explicar la victoria del mismo Chávez sin una decisiva participación política de los sectores populares, aunque ahí el grado de organización es menor.

En este sentido, creo que la participación del sujeto social más oprimido en la política, en el respaldo a los candidatos, también es importante. Me gusta mucho citar a Samuel Huntington, el ideólogo de las teorías de la gobernabilidad, que en el año 1975 escribió el Informe de la Comisión Trilateral. Huntington dice que una de las características inherentes a la democracia, burguesa por supuesto, es que una franja de la población no participa, señalando que para que funcione el sistema democrático tiene que haber una cantidad x de individuos, de personas, que no participe, que no esté interesada o en condiciones de ejercer sus derechos democráticos. Y lo que ha pasado en América Latina, creo que es un punto de no retorno, es que aquella gente que Huntington, por definición, excluía de la participación en el sistema democrático, está participando: los indios están votando, las mujeres están votando, los afrodescendientes están votando, toda esa gente está votando.

Y el cuarto elemento, el de carácter negativo, cerrada esta etapa histórica, es el que le apuesta a un nuevo sistema de dominación. Este nuevo sistema es transnacional y lo que busca es imponer al estado nacional latinoamericano una camisa de fuerza de la cual no se va a poder mover. Entonces, aunque consideren que lo óptimo es que gobierne la gente de la derecha, apuntan a que si llegase al gobierno alguna fuerza progresista, tenga puesta esa camisa de fuerza y no pueda moverse.

El chileno Hugo Zemelman señala que cuando Salvador Allende gana en Chile había un esquema, un modelo, demócrata-cristiano en el gobierno, lo derrota e implanta un gobierno socialista democrático, un gobierno social-demócrata. El cambio de figura, de partido, de presidente, implica un cambio de modelo. Lo que ha hecho el capitalismo es que ha puesto un modelo neoliberal, entonces, dice, bueno, hay alternancia dentro del modelo. Es decir, puede cambiar el partido, puede cambiar el dirigente, puede cambiar el presidente, pero sigue siendo un modelo neoliberal.

- De esta ecuación, ¿hay algún factor que haya prevalecido?

No hay una explicación única de porqué hoy hay gobiernos de izquierda. No se puede ver como resultado solo de factores positivos ni solo de factores negativos. Ambas visiones son extremas. Y si uno dice no, todo es positivo, bueno, entonces, quiere decir que la izquierda ya llegó al poder, no hay que hacer más nada, no hay que plantearse otras transformaciones. Si uno lo ve todo negativo, entonces estaría diciendo no se puede hacer más nada.

Si tomamos como punto de partida la elección mexicana de julio 1988, cuando le robaron el triunfo a Cárdenas, tenemos que decir que hay un primer momento, entre 1988 a 1998, en que los triunfos electorales de la izquierda se dan en los ámbitos locales y en las legislaturas nacionales pero ningún candidato presidencial triunfa. Incluso, fueron derrotados. Cárdenas fue derrotado tres veces, Lula fue derrotó tres veces, en Uruguay hubo tres derrotas, una de Seregni y dos de Tabaré durante 10 años. La primera victoria electoral de un candidato electoral de izquierda en esta época es la de Chávez.

Ahora, ¿cómo aprecio eso? Yo creo que, durante esos primeros 10 años, 88 a 98, aunque ya había un rechazo popular importante contra la reestructuración neoliberal, todavía ellos tenían la capacidad de infundir miedo. Esto es, si no reeligen a Menem, entonces la paridad del peso argentino con el dólar se desmorona, ustedes tienen deudas en dólares y no las van a poder pagar. O sea, había una capacidad de infundirle miedo al ciudadano. Había una capacidad de decir que si no se seguía con esos mismos gobernantes, con esas mismas políticas, iba a ser un gran acabose. Eso lo mantuvieron durante unos cuantos años. No es casual que el primer triunfo de un candidato de izquierda sea en Venezuela y haya sido el de Chávez. Porque ahí hubo un desmoronamiento institucional total, el miedo no funcionó. Intentaron para que Chávez no ganara, pero nada funcionó. Luego viene la historia de Lula, etc., etc.

Sería difícil decir cuántos gobiernos de izquierda hay, porque cada cual tiene una apreciación distinta de qué cosa es ser de izquierda. Yo puedo decir que hoy hay en el gobierno, ya bien como fuerza principal o como fuerza secundaria, o sea como fuerza dentro de la coalición del gobierno, miembros del Foro de Sao Paulo en 15 países. ¿Es de izquierda el gobierno de Chile? Yo creo que no, pero es miembro del Foro de Sao Paulo y por lo tanto está dentro de esta lista, y ese es el otro problema.

La idea que yo tengo es que en América Latina está sucediendo hoy algo parecido, en un sentido y diferente en otro, a lo que sucedió en Europa a postrimerías del siglo XIX y del XX. Es decir, la sustitución de las formas violentas de implantación en las que nace el capitalismo, por la implantación de la hegemonía. Ahora, hay grandes diferencias con Europa porque allí esa sustitución de la dominación por la hegemonía fue la idea, metamorfoseada, caricaturizada, lo que quieras, pero las ideas de la revolución francesa; mientras que las ideas que presiden la hegemonía en América Latina hoy es el neoliberalismo. Hay una gran diferencia entre el liberalismo político emanado de la revolución francesa y lo que hoy es el neoliberalismo. Otra diferencia es que en Europa eran potencias imperialistas, potencias capitalistas que se estaban beneficiando de la explotación de lo que hoy es el Sur, el Tercer Mundo, del llamado mundo colonial, semicolonial y, por lo tanto, eran potencias con un extraordinario desarrollo político, económico y social, basado en el desarrollo tecnológico y basado en la explotación del Tercer Mundo. En el caso de América Latina estamos hablando de naciones subdesarrolladas. Es decir, que es un proceso mucho más complejo que lo que ocurrió en Europa.

Entonces la gran pregunta que yo hago, es: ¿cuánto de sujeción a la hegemonía neoliberal y cuánto de construcción de contrahegemonía popular hay en cada proceso latinoamericano actual donde hay un gobierno de izquierda? Yo no creo que hay una respuesta única, no creo que hay una cosa químicamente pura. Porque hay compañeros que se ponen a analizar las políticas del gobierno boliviano y ven signos de neoliberalismo. Hay compañeros que se ponen a analizar las políticas del gobierno de Chávez en Venezuela y ven signos de neoliberalismo.

El capitalismo neoliberal es el capitalismo real de nuestros días. Y no puede haber otro, tiene que ser capitalismo neoliberal. No responde a la gente, responde a un grado de envejecimiento, de agotamiento del sistema capitalista de producción que obliga a la concentración extrema de la riqueza, a la masificación extrema de la pobreza, de la marginalidad, de la exclusión. Entonces, bueno, puedes llegar a ser un gobierno progresista latinoamericano y puedes llegar a contener bastante, contener en la medida de lo posible, ese tipo de tendencias, no las puedes eliminar, tiene que haber rastros de neoliberalismo porque no lo pueden evitar, aunque sea un gobierno de izquierda.

¿Cuánto se opone el gobierno al neoliberalismo?, ¿cuánto se opone a la hegemonía neoliberal?, ¿en qué medida está construyendo contrahegemonía popular? Bueno, yo no tengo la respuesta, pero esa es un poco la situación.

- La caracterización que haces de Venezuela, respecto a la de crisis institucional también se podría aplicar a Ecuador y Bolivia, y en cierta medida a Paraguay…

Veamos. En el caso de Venezuela hubo un desmoronamiento institucional. No pudieron evitar que Chávez ganara y no pudieron evitar que Chávez hiciera todo lo que consideró necesario hacer, por lo menos en un período de 4, 5 años durante el cual transformó la Constitución, transformó las leyes, aplicó programas sociales, etc., y la oposición tardó en reorganizarse, reestructurarse, ya no como oposición política sino bajo todos los mecanismos que hoy conocemos, sobre todo con los medios de comunicación. Por eso, yo hablo de un desmoronamiento institucional en ese caso.

En el caso de Bolivia yo hablaría de un debilitamiento, no tanto un desmoronamiento. Y la diferencia está en que Evo no tuvo ese período de gracia que tuvo Chávez. Es decir, desde el momento en que Evo es electo, ya hay una derecha organizada, no a través de los partidos políticos que estaban muy desprestigiados, pero en este caso a través de los movimientos ciudadanos, la oligarquía disfrazada de autonomista, secesionista, etc. Hay una diferencia cualitativa que, por ejemplo, se puede ver en la facilidad relativa con la que Chávez hizo su proceso constitucional, en comparación con la dificultad que encontró Evo para desarrollar el suyo.

Pero a la vez, hay otros casos donde no ha sido un desmoronamiento, o un debilitamiento institucional, sino que sencillamente ha sido el acumulado de luchas. Es decir, no hay un desmoronamiento institucional, sino que al contrario la izquierda es electa para evitar que haya una crisis. Cuando a Lula lo eligen, lo que se estaba intentando evitar era que pase en Brasil lo que había pasado en Argentina, elijen a la izquierda para evitar que llegue la crisis. Y, aquí, es a la inversa, hay una construcción política de muchos años, el Partido de los Trabajadores se había formado en 1980, el Frente Amplio se había fundado en 1971, entonces aquí tenemos lo contrario. O sea, en un caso, crisis institucional sin fuerza política bien estructurada, bien consolidada, y, en el otro caso, no hay crisis institucional y hay una fuerza política.

- En el primer caso, ¿cuenta a que se den liderazgos fuertes?

Sí. Hay una figura que es la que convoca y eso tiene un papel importantísimo, un papel decisivo en el éxito. Se vota a favor de esa figura. Y, bueno, yo digo, lo que no se ha logrado, porque no es fácil, es la construcción política que permita la construcción a largo plazo y una actuación homogénea o, por lo menos, sino homogénea, una actuación coherente. Es decir, un gabinete que ya tiene heterogeneidad, más una legislatura que tiene otra, una constituyente que tiene otra heterogeneidad, la figura sí es muy emblemática, pero la actuación es muchas veces muy incoherente. Si tienes un ministro diciendo una cosa, otro ministro diciendo otra. Entonces, ahí entra la complejidad. Si a eso le agregamos… salvo en Cuba, el único lugar donde la clase derrotada agarró sus maletas y nos dejó el país. Es una suerte extraordinaria. Es decir, los tipos agarraron, hicieron sus maletas, se fueron a Miami porque pensaron que volvían en tres meses. Eso nos dio la posibilidad de hacer lo que nosotros entendimos que había que hacer, sin mayores dificultades. Pero nadie más ha tenido esa suerte. La burguesía está ahí adentro, la oligarquía está ahí adentro, el ejército viejo está ahí adentro, para que no haya la posibilidad de que el movimiento popular y que las fuerzas de izquierda actúen sin contrapeso, sin enfrentamiento.

Pero no hay que perder de vista que todo este proceso es muy joven, un proceso que la vida misma lo va guiando. Yo recuerdo que hace apenas unos años lo político y lo social eran ámbitos que prácticamente se repelían, eran dos polos opuestos. El movimiento social era el anatema del partido político de izquierda y era el que venía y le decía: no estás cumpliendo con tu deber, no estas cumpliendo con tu promesa. De ahí las invocaciones a la unidad entre lo social y lo político, donde uno no suplante al otro ni trate de dominarlo, sino que cada uno cumpla la función que debe cumplir y que se retroalimenten entre sí. Y es la propia vida que ha ido empujando a esa articulación, que es lo que expresa sobre todo el triunfo de Evo.

- ¿Consideras que ya hay mayor claridad y la voluntad política para avanzar en esa perspectiva?

La relación es compleja, pero a la larga cuando, por ejemplo, los movimientos populares brasileños tienen que optar entre Lula o Serra, por decir alguien, bueno, tienen que votar por Lula, independientemente que pueda haber un cuestionamiento a que las políticas del gobierno de Lula no llegan tan lejos como ellos desearían. Lo mismo ocurre en el caso de Uruguay, donde hay una articulación bastante grande entre el Frente Amplio y el movimiento sindical, independientemente que haya sus complejidades.

Yo si sigo pensando que falta algo. Yo no sé cómo, ni la nueva forma que tomará. Pero esa cosa que antes llamábamos poder político, era la capacidad de realmente actuar en función de cumplir con los objetivos estratégicos y tácticos también. Es decir, satisfacer el programa histórico de la izquierda, eso falta. Si no es la conquista de poder, si es la construcción, todo está muy bien, pero yo creo que falta eso. Estamos en un nuevo momento, no podemos mirar para atrás. Yo no estoy mirando nostálgicamente a la época de las guerrillas donde todo era supuestamente más fácil, se conquistaba el poder y se podía hacer, supuestamente, lo que quisiéramos. Yo sé que ahora hay que mirar hacia adelante, pero me sigue faltando el elemento del poder. Es decir, tenemos que ir a elecciones cada 4, cada 5, cada 6 años, depende el país, y la oposición no es una oposición que pudiéramos decir de una corriente popular, que puede tener otro punto de vista con respecto a la industrialización, a la agricultura o a la ecología. No, la oposición es neoliberal con todo el apoyo del imperialismo a las clases dominantes, de ese ejército que sigue agazapado ahí. Y si perdemos la elección, va a venir el neoliberalismo a arrasarnos a rajatabla.

Segundo elemento, en casos como Brasil o el mismo Uruguay, en sentido general, incluso si definimos a un bloque progresista, bueno, no es solo él el que gobierna, tiene que establecer determinadas alianzas que no son de izquierda, que son de centro, que son, incluso, de sectores de derecha porque en determinadas circunstancias se ven obligados. Ya tenemos un segundo problema. Hay que ganarle a la derecha. Hay alianzas con sectores que no son de izquierda. Y el tercer momento está la heterogeneidad del mismo bloque de izquierda donde hay gente que considera que hay que entrarle de frente y derrotar al neoliberalismo y hay sectores que, lamentablemente, de hecho, están de acuerdo y ejecutan las propias políticas neoliberales, y lo hacen a conciencia. Y todo esto adquiere más dramatismo y más sentido de urgencia en este momento, porque hay una crisis.

- Claro, lo que altera los términos del debate…

Al punto que si vemos las actividades contempladas por el Foro de Sao Paulo hasta su próximo encuentro, que será en México, del 20 al 23 de agosto, todas se refieren a la crisis y la actitud que frente a ella debe asumir la izquierda y el movimiento popular. Entonces, por supuesto, como hasta ahora, también de cara a la crisis hay dos polos. Hay un polo que dice que tenemos que cumplir con lo que nos dicen los organismos internacionales y las grandes potencias. Y están quienes dicen no, la crisis no le puede caer encima de nuevo a los pobres, tenemos que evitar que sean los trabajadores, los campesinos, los sectores más vulnerables los que paguen el efecto la crisis. Y hay sectores que dicen: tenemos que aprovechar la crisis para acumular políticamente y luchar a favor de una transformación social verdadera, socialista.

Ese es el enfrentamiento que está planteado en este momento. Yo creo que ese enfrentamiento existe desde que existen gobiernos de izquierda, de esta nueva camada como la llamo yo. O sea, desde el año 98 está planteado este enfrentamiento, que no es nada más que una forma metamorfoseada del enfrentamiento histórico reforma - revolución, con otras condiciones históricas, otras circunstancias. Pero, a la larga lo que se discute es lo mismo que se viene discutiendo desde finales de los años 60, por lo menos. Y ese es el debate que vamos a tener en el próximo Foro. Qué hacemos, seguimos las pautas que trazan los organismos financieros internacionales o los desafiamos y en qué medida los desafiamos y hasta qué punto esto implica una ruptura.

- Ahora, en uno y otro caso se cruza el tema integración

En uno y otro caso se cruza el tema integración que, lamentablemente, tampoco hay una visión única dentro de la izquierda. Está el proyecto ALBA, con Cuba, Bolivia, Venezuela, Nicaragua, y algunos otros países que se han ido acercando, incluso incorporando. No es un proyecto compartido, digamos, por el Cono Sur; Brasil, Uruguay, Argentina, Paraguay, siguen insertados en el MERCOSUR, con grandes contradicciones. Es decir, no hay todavía un proyecto integrador que esté consolidado, en desarrollo, y que sea capaz de llevar el peso, de acompañar las políticas de ruptura. Lo hay en ciernes, tampoco está acabado, en el caso del ALBA, pero está ahí.

- Pero también está UNASUR donde se plantea una nueva arquitectura financiera, el Banco del Sur, el Fondo de Compensación y Desarrollo, etc.

Correcto, eso está en desarrollo. Pero qué lastima que no haya avanzado 5 años más, antes que estallara la crisis. Por eso considero que debería apresurarse mucho más, quemar etapas, porque ya la crisis existe y todavía hay que llegar a acuerdos. Hay un problema lógico de maduración de cualquier proceso integracionista y es una lastima que la crisis no se demoró 5, 6 años más, o que UNASUR no hubiera comenzado 5 o 10 años antes de forma tal que las cosas esas que necesariamente hay que negociar, discutir, hay que acordar y presentar a las respectivas legislaturas para que las aprueben. Pero esta situación también puede actuar a la inversa, puede ser que la crisis haga que UNASUR avance en un año lo que en otras condiciones hubiera avanzado en 12 años. Es decir, la crisis también puede, ojalá, que sea ese el desenlace.

- Una de las características de este nuevo momento es la inédita autonomía de nuestros países respecto a Washington y los organismos internacionales asentados ahí. ¿Cómo puede gravitar el factor Obama al respecto?

Yo creo que hay avances en toda la línea. Es un proceso muy joven, de un nuevo tipo, pero obviamente hay cosas que son irreversibles. Para mi es muy importante lo que decía de Huntington, pues América Latina ha pasado un punto de no retorno en lo que es la participación popular en el tema político. Es decir, aquello que Huntington trataba de evitar, que es que los ciudadanos y las ciudadanas excluidos, marginados, participaran del sistema político y ejercieran su voto y que después lo defendieran como ocurrió en el Salvador. El FMLN logró, no solo que el pueblo salvadoreño votara sino que se organizara para evitar que le entraran los transportes colectivos de Honduras, de Nicaragua, con votantes nicaragüenses y hondureños pagados por la derecha para hacer el fraude. Es decir, no solo vota, sino además defiende el voto.

Esto no quiere decir que no pueda haber retrocesos. No estamos en una cuestión lineal. Podemos perder el gobierno en uno u otro país de América Latina, si ese mismo pueblo considera que el gobierno de izquierda que eligió no se comportó a la altura de sus expectativas y transó demasiado con la derecha y se puso a coquetear con el centro o aplicó políticas que no eran las que el pueblo esperaba. Eso puede pasar. Pero esa gente no va a dejar de ser un actor político, independientemente de que castigue en un determinado momento a un gobierno progresista o de izquierda que no haya cumplido con las expectativas que generó. Yo creo que ese es un punto de no retorno.

Eso es nuevo en América Latina, como lo es la configuración regional, pues lo que ha ocurrido es muy importante. El Grupo de Río nace en el año 86 en un momento de enfrentamiento álgido de los gobiernos de América Latina y Estados Unidos. Ronald Reagan gobierna del 81 al 89 y es él que, finalmente, a sangre y fuego, a través de la última etapa de las dictaduras militares de Seguridad Nacional, impone en Latinoamérica la reestructuración neoliberal. Pero, Ronald Reagan desarticuló el sistema de relaciones interamericanas. La OEA, en aquel momento, no valía nada. Y por eso es que surgen expresiones o mecanismos de concertación alternativa. Si había una OEA, ¿por qué no fue la OEA la que medió en el conflicto Centroamericano?, porque estaba en crisis. Y es entonces que surgió un grupo portavoz que se convirtió en el año 86 en el Grupo de Río. Reagan fue tan brutal no solo con los pueblos, sino incluso con los gobiernos, que polarizó todo.

En el momento en que nace, el Grupo de Río es un grupo contestatario, está tratando de reencauzar las relaciones latinoamericanas, es un grupo que está a favor de la creación de un espacio de Estados latinoamericanos y caribeños sin los Estados Unidos, en el cual estuviera Cuba. Pero se produce ahí el proceso que ya conocemos, desmoronamiento de la Unión Soviética, la bipolaridad y se da un giro de 180 grados en la estructura de los gobiernos. Entonces, ese Grupo de Río que había estado llamando a favor de una reforma democratizadora de la OEA, que había estado hablando de crear una organización de países latinoamericanos y caribeños, se vuelve sobre sus pasos y ya en el año 91 ese Grupo de Río, por primera vez, condena a Cuba, no solo condena sino que se da una Cumbre de estos países con Europa y son los latinoamericanos los que llevan a condenar a Cuba por supuestas violaciones a la democracia y los derechos humanos. Estamos hablando de cómo era eso al principio de los 90. Cómo ha cambiado el mapa político de América Latina donde hoy Cuba ingresa al Grupo de Río sin ningún tipo de condicionamiento.

Y, bueno, ahora entra en escena la administración de Obama. Sea que presida él o Bush, la cuestión de fondo es que preside el imperialismo norteamericano. Y ese imperialismo norteamericano no solo es malo sino que está en una crisis extraordinaria. Ya vimos en la Cumbre de Trinidad, él podrá sonreír, podrá darles la mano a los países latinoamericanos, podrá incluso poner la mano en el hombro, pero no puede cambiar la esencia de la política norteamericana. No puede dejar de tratar de echarles a los países latinoamericanos la crisis de los Estados Unidos. No puede flexibilizar en el tema migratorio. No puede flexibilizar en el tema comercial, no puede flexibilizar en nada. No veo que tenga margen de maniobra para acomodarse a un mapa político donde los países latinoamericanos reclaman una nueva presencia, un nuevo rol. Ya él mismo ha declarado que no está en condiciones de levantar el bloqueo a Cuba, que se ha convertido en un requerimiento casi unánime, por no decir unánime.

- En este contexto, adquiere particular relevancia pensar y actuar en términos de contra-hegemonía, que tiene que ver con participación y politización social, con cultura, con visiones capaces de enfrentar la crisis civilizatoria, etc., pero las urgencias de la coyuntura, de la propia gobernabilidad, hacen que no se descarte incluso el disciplinamiento social. ¿Cómo salir de este impasse?

Yo creo que hay de por medio un problema de visiones, de actitudes, de voluntades. ¿Qué se puede esperar de gente que, sencillamente, no quiere ir más allá de contener o de limitar, en alguna medida, lo peor de las políticas neoliberales? Y este es justamente el terreno de las luchas políticas internas que se están dando en este momento. Pero sí, obviamente, es clave la educación, la cultura, la formación política, la información, la conscientización, en primer lugar, de nuestra propia militancia, afiliados, miembros. Porque ese es uno de los problemas. Trabajar en esa dirección es una de las cuestiones fundamentales, porque, frente a una crisis, lo principal es la actitud que adoptemos. Es decir, adoptar una actitud pasiva de dejarnos aplastar una vez más, o adoptar una actitud contestataria, de no dejarnos pasar por encima.

Para mí, todas las experiencias de gobiernos de izquierda que hay en América Latina en este momento son positivas porque demuestran hasta donde se puede y hasta donde no se puede llegar. Es decir, dentro del capitalismo. Acuérdate que el Che decía que a la idea de la revolución solo se llega cuando se ha demostrado que por la otra vía no hay posibilidades. Entonces, creo que se está llegando a una experiencia en América Latina que está demostrando a qué se puede llegar y a qué no se puede llegar dentro del capitalismo y en qué medida habrá que emprender una transformación social revolucionaria.

Entonces, creo que el hecho de que haya una crisis adelanta los tiempos, para bien y para mal. Para bien porque nos coloca a la orden del día la batalla que pensábamos que se iba a dar en 5 años 10 años. Y para mal porque nos trae, nos recuerda que todavía no hemos hecho lo que teníamos que hacer. No hemos formado la escuela de cuadros, no hemos librado la batalla cultural…

- Y que no se resuelve con talleres de fin de semana.

Y que no se resuelve con talleres de fin de semana. Esa es la realidad.

Fuente: http://alainet.org/active/32256

Cuatro años de TeleSur

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Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

La contribución de TeleSur ha sido invaluable en dos sentidos: uno, en la construcción de un espacio de comunicación (audiovisual) propio, no controlado por los grandes conglomerados globales –aunque con influencia de los Estados accionistas-; y el otro, en la forja de una suerte de "nueva comunidad imaginada latinoamericana", que acompaña con interés, entusiasmo, solidaridad –y hasta con dolor, a veces- los procesos políticos nuestroamericanos.

Por estos días, TeleSur, la cadena multiestatal latinoamericana de televisión, está celebrando cuatro años de transmisiones para nuestra región y, recientemente, también para el resto del mundo, gracias a la difusión de su señal por medio del satélite venezolano Simón Bolívar.

Para dimensionar la importancia de un proyecto de esta naturaleza, basta con recordar que las primeras emisiones de TeleSur salieron al aire –a finales de julio del 2005- antes que Evo Morales, Daniel Ortega, Rafael Correa, Manuel Zelaya, Fernando Lugo, Álvaro Colom o Cristina Fernández asumieran la presidencia de sus países. En Cuba, no se producía aún la renuncia de Fidel Castro a la presidencia del Consejo de Estado, ni la elección de su hermano Raúl para sucederle.

La Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América daba sus primeros pasos, acercando a Cuba y Venezuela mediante mecanismos de cooperación que desafiaban la lógica de la globalización neoliberal y el pensamiento único, incapaz de concebir nada más allá del “libre comercio” y la maximización de las ganancias financieras. Y faltarían todavía tres años para que la Unión de Naciones del Sur fuese una realidad.

Aún más, la aprobación en referéndum democrático y con masivo apoyo popular de las nuevas constituciones de Bolivia y Ecuador, no pasaba de ser un sueño que nutría las luchas de los pueblos indígenas, los movimientos sociales y los sectores políticos más progresistas de estos países.

Este recuento de acontecimientos, que en un plazo menor a los cinco años se han sucedido unos a otros, vertiginosamente, como una inédita corriente expansiva, ilustran a cabalidad eso que el presidente ecuatoriano Rafael Correa definió en una ocasión como “el fin de la larga noche neoliberal”, o lo que ya conocemos en forma más generalizada como el cambio de época en nuestra América.

A través de la cobertura periodística, la señal televisiva y su sitio en internet, TeleSur ha sido parte de este cambio y le ha mostrado al mundo ese otro lado de la realidad social y política de nuestra región: el del despertar de los pueblos, el del protagonismo de los históricamente oprimidos y el renacer de muchas tradiciones culturales y políticas subalternas, sistemáticamente excluidas de la construcción de la realidad que presentan y difunden los medios de comunicación hegemónicos (como lo presenciamos durante varias semanas cuando TeleSur, en exclusiva, llevó a todos los confines las imágenes del golpe de Estado en Honduras, frente a una sospechosa indiferencia de las grandes cadenas de televisión comerciales).

A pesar de los obstáculos que todavía enfrenta su señal para difundirse en los sistema de televisión pública abierta en buena parte de la región –por prejuicios ideológicos, presiones políticas o por factores económicos-, la contribución de TeleSur ha sido invaluable en dos sentidos: uno, en la construcción de un espacio de comunicación (audiovisual) propio, no controlado por los grandes conglomerados globales –aunque con influencia de los Estados accionistas-; y el otro, en la forja de una suerte de nueva comunidad imaginada latinoamericana, que acompaña con interés, entusiasmo, solidaridad –y hasta con dolor, a veces- los procesos políticos nuestroamericanos.

Gabriel García Márquez, en calidad de miembro de la Comisión Internacional sobre Problemas de la Comunicación de la UNESCO que en 1980 publicó el Informe Macbride, expresó en este documento que: “Unas estructuras más democráticas de comunicación constituyen una exigencia nacional e internacional para los pueblos de todo el mundo (…). La quiebra del poder concentrado en las manos de los intereses comerciales o burocráticos es un imperativo universal, y reviste una importancia especialmente crucial para los países del Tercer Mundo”.

Hoy, en medio de tensiones y complejos procesos socio-políticos en el continente, la existencia de TeleSur plantea, una vez más, el imperativo de la construcción de un nuevo orden internacional de la comunicación, como condición para proteger la diversidad cultural de los pueblos y democratizar los flujos mundiales de información, de manera especial en el contexto de la globalización neoliberal.

Evidentemente, hay aspectos de este proyecto de comunicación que deben revisarse y someterse a la crítica. Uno de sus fundadores y exdirector, el periodista uruguayo Aram Aharonian, ha señalado objeciones sobre su funcionamiento que no deben ser desestimadas (ver: Aram Aharonian: "Telesur está tomada por ineptos, contrarrevolucionarios en el amplio sentido de la palabra" , Mundo Hispano, 18-11-2008).

Sin embargo, en la actual coyuntura política, y en una perspectiva histórica de la comunicación social en América Latina, el balance sin duda es positivo. Quizá el mayor acierto de TeleSur, en nuestra opinión, es que no ha perdido de vista la línea de reivindicaciones sociales, culturales y democráticas que forman parte de su propuesta original, y que de hecho constituyen la esencia de su carácter alternativo. Lo que, de alguna manera, nos recuerda que nuestra historia y nuestra cultura, no pueden ser otras sino las de nuestra resistencia y liberación.

Cual es la causa del golpe hondureño

Publicado por ::: RMX ::: domingo, 9 de agosto de 2009 0 comentarios

Vicenç Navarro / El Plural

Varios medios de información en España han reproducido los argumentos dados por los propios golpistas hondureños para explicar el golpe de estado en aquel país. Tales medios han señalado que el Presidente Zelaya había violado la Constitución, convocando ilegalmente un referéndum para “perpetuarse” en el poder. Se acepta así, la explicación dada por los golpistas, que señalan que la expulsión del Presidente Zelaya ocurrió para impedir que éste convocara un referéndum a fin de alargar su mandato. Un ejemplo de ello es el reportaje del corresponsal de El País en Tegucigalpa, que indicaba que “Zelaya fue derrotado y expulsado el 28 se junio pasado, después de intentar organizar un referéndum para abrir la vía a la reelección, que había sido declarada ilegal por las instancias judiciales” (04.08.09). Según tal reportaje, el golpe tenía por objetivo, pues, evitar que Zelaya se perpetuara en el poder.

Esta explicación ha aparecido en los cinco diarios de mayor tiraje del país. De todos ellos, La Vanguardia ha sido el periódico que ha promovido con más intensidad esta explicación. Su corresponsal en América Latina ha entrevistado nada menos que a Romeo Vásquez, General que realizó el golpe militar, el cual niega en la entrevista que lo que ocurrió en Honduras hubiera sido un golpe militar pues la detención y expulsión del Presidente respondía a principios constitucionales. El entrevistador, el Sr. Ibarz, de cuyos reportajes hablé ya en otro artículo (“Las falsedades sobre Honduras”, Público, 23.07.09) también entrevistó al Cardenal de Honduras, el Sr. Rodríguez Maradiaga, que alegó los mismos argumentos. Por cierto, ninguno de los dirigentes del movimiento en defensa del Presidente Zelaya ha sido entrevistado por La Vanguardia.

La causa principal del golpe, sin embargo, no fue impedir que Zelaya se perpetuara en el poder. El mal llamado referéndum (en realidad fue una encuesta popular gestionada por el Instituto Nacional de Estadística) no hablaba de la reelección del Presidente. En tal encuesta se consultaba a la población si ésta creía aconsejable que se eligiera a una Asamblea Constituyente que permitiera cambiar la Constitución. Y ahí está el meollo de la cuestión. Lo que motivo el golpe fue el deseo de la oligarquía hondureña de mantener intacta la Constitución instaurada por la última dictadura militar. Tal Constitución otorga gran número de privilegios a la oligarquía del país, incluyendo a las fuerzas armadas y a sus aliados en EE.UU. Eran estos privilegios los que la oligarquía y sus fuerzas armadas querían mantener a toda costa. Existía el temor, entre la oligarquía, de que una nueva Constitución pudiese, por ejemplo, pedir la eliminación de bases militares extranjeras en territorio hondureño. Hoy, el Pentágono de EE.UU. tiene una base militar en Honduras, la única existente en Centroamérica, una región de gran importancia estratégica para las fuerzas armadas de EE.UU. Éstas y las fuerzas armadas hondureñas eran conscientes del intento de los progresistas hondureños de cerrar la base, una base que ha sido el centro de actividades militares y represivas llevadas a cabo por las fuerzas militares estadounidenses en toda la región. Las fuerzas armadas hondureñas y sus aliados estadounidenses no desean cambios en la situación actual. De ahí que una de las primeras condiciones que puso el nuevo gobierno golpista al Presidente de Costa Rica (Sr. Óscar Arias) en su mediación fue precisamente que no se cambiara la Constitución.

Las fuerzas progresistas hondureñas querían, también, el enjuiciamiento de los militares que aterrorizaron a la población durante la horrible dictadura que se estableció con el apoyo del Gobierno Federal de EE.UU. También pedían que (como en España) se encontraran a los desaparecidos durante la dictadura y periodos posteriores, en actos de represión política, cuando miles de hondureños y ciudadanos de otros países de Centroamérica fueron asesinados debido a su defensa de la libertad y de los derechos civiles y sindicales de las clases populares. El Presidente Zelaya había aprobado el inicio de tal investigación.

La respuesta de EE.UU.

En EE.UU. la administración Obama está dividida sobre como responder a esta situación. El Partido Republicano apoya a los golpistas y sus argumentos son semejantes a los propuestos por el corresponsal de La Vanguardia, el Sr. Ibarz. El Sr. Zelaya –según ellos- no es ya el Presidente de Honduras, pues, ha sido sustituido por un nuevo gobierno que es el legal. Es interesante señalar que hace setenta años, La Vanguardia (llamada entonces La Vanguardia Española), propiedad de la familia Godó (que apoyó el golpe militar del General Franco en 1936 y la enormemente represiva dictadura que estableció), promovió argumentos legitimadores del golpe militar español, utilizando argumentos casi idénticos a los que su corresponsal utiliza ahora para apoyar a los golpistas hondureños. En España, el gobierno del Frente Popular, en 1936, había violado -según los golpistas- la Constitución española. Se sublevaban –según ellos- para defender la legalidad.

Este apoyo al nuevo gobierno golpista hondureño aparece también entre sectores conservadores del Partido Demócrata. La Administración Obama, sin embargo, considera al Presidente Zelaya como el Presidente legal de Honduras. Este reconocimiento es un paso positivo y marca una distancia con administraciones anteriores. Ni que decir tiene que adoptar una postura distinta habría significado enfrentarse a la gran mayoría de gobiernos de América Latina, así como a la opinión mundial. Ahora bien, la vía de la mediación, propuesta por la Administración Obama y por la OEA, y dirigida por el Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, ha abierto la posibilidad de que el Presidente Zelaya vuelva a Honduras como Presidente y a la vez se cancele el intento de cambio de la Constitución. El proceso de mediación, al reconocer a los golpistas, sentándolos en la mesa de mediación al mismo nivel que al gobierno legítimo de Honduras, dio gran poder de veto a los golpistas con lo cual, si se elimina cualquier intento de cambio de la Constitución, se habrá conseguido lo que los golpistas deseaban, es decir que no se cambie la Constitución. De ahí el gran riesgo que supone el proceso de mediación, promovido por la Administración Obama, y liderado por el Presidente de Costa Rica. Tal proceso puede conseguir lo que los golpistas deseaban. De ser así, el proceso habrá alentado a que se produzcan otros golpes de estado en América Latina, pues mostrará que dar golpes de estado es rentable, al conseguirse a través del golpe lo que no se puede obtener a través de las urnas.

Una última observación. El argumento de evitar que dirigentes políticos de América Latina “se perpetúen en el poder” se utiliza constantemente para intentar parar los intentos de aquellos presidentes latinoamericanos, democráticamente elegidos, de cambiar el sistema electoral permitiéndoles presentarse de nuevo, convirtiendo sus sistemas electorales en sistemas semejantes a los sistemas europeos. En la mayoría de países europeos no existen límites en el mandato del Presidente. En Cataluña, el Presidente Pujol gobernó durante 23 años y el Presidente Erlander en Suecia, también, 23 años, sin que los sistemas electorales catalán o sueco pudieran considerarse dictatoriales, pues siguieron las reglas del proceso democrático. El hecho de que los candidatos puedan ser elegidos tantas veces como el electorado desee, no convierte el proceso en dictatorial. Que un proceso sea democrático o no depende del proceso electoral en si y sobre todo de la pluralidad de partidos y opiniones existentes en el proceso electoral sin limitaciones en la presentación de alternativas. Y es ahí donde el centro del análisis debiera fijarse y no en que sea o no el mismo candidato el que se presente. El sistema electoral bipartidista, no proporcional, que existe en muchos países de América Latina, limita enormemente las posibilidades democráticas de aquellos países, lo cual se debe, no al número de veces que los Presidentes pueden presentarse de nuevo a las elecciones, sino a la escasa representatividad proporcional de sus sistemas electorales y limitada posibilidad de participación popular en sus sistema político. Fijarse en lo primero (la posibilidad de repetir mandato), ignorando lo segundo (la escasa diversidad de sensibilidades políticas y limitada participación ciudadana), es el punto flaco de la mayoría de críticas a la mal llamada “perpetuación en el poder”, argumentación que se hace en nombre de la defensa del sistema democrático.

* Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University

Amy Goodman*

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, que fue derrocado y enviado al exilio en plena madrugada hace poco más de un mes, goza de apoyo mundial para su regreso, con la excepción del gobierno de Barack Obama. A pesar de que Obama inicialmente calificó el derrocamiento de Zelaya por parte de los militares como un golpe, su gobierno dio marcha atrás. La secretaria de Estado Hillary Clinton dijo que el intento de Zelaya de cruzar la frontera hacia Honduras fue "irresponsable". ¿Será que los lobbistas que tienen una posición privilegiada en Washington están forjando la política exterior estadunidense?

Lanny Davis fue asesor especial del presidente Bill Clinton de 1996 a 1998, se desempeñó como abogado, administrador de crisis y vocero durante los diversos escándalos de Clinton. Ha desarrollado una especialidad muy lucrativa como socio de Orrick, Herrington y Sutcliffe, que ofrece un servicio "único de asesoramiento en comunicaciones en situaciones de crisis legal" y brinda apoyo a personas involucradas en investigaciones o escándalos. Según recientes documentos presentados al Congreso, Davis está haciendo lobby para el capítulo hondureño del Consejo de Empresarios de América Latina. Zelaya recientemente había aumentado el salario mínimo en Honduras.

Davis declaró ante el Congreso el 10 de julio y dijo que sus clientes "consideran que la mejor oportunidad para una solución es el diálogo entre el señor Zelaya y el presidente [Roberto] Micheletti, con la mediación del presidente [Óscar] Arias, que está teniendo lugar en este momento en Costa Rica". Esto lo dijo antes de que la mediación de Arias terminara en un llamado en favor del retorno de Zelaya. El portavoz del golpe, César Cáceres, dijo: "El anterior mandatario de Honduras nunca podrá volver a asumir la presidencia porque ha declarado fracasada la mediación".

Davis continuó su declaración ante el Congreso: "Nadie quiere que se derrame sangre, y nadie debería estar incitando a la violencia". Sin embargo varios seguidores de Zelaya fueron asesinados y ha habido un gran ataque a los medios independientes, lo cual ha provocado que sea muy difícil obtener información.

En una comunicación telefónica que mantuve con Zelaya cuando se encontraba en Nicaragua, cerca de la frontera con Honduras, le pregunté sobre la reticencia de Obama a utilizar la palabra golpe. Me dijo: "La humanidad entera, gobiernos, organismos internacionales, todos los abogados y jueces del mundo han calificado el hecho de capturar a un presidente a las 5 de la mañana sin hacerle ningún juicio, capturarlo a balazos, como un golpe de Estado. Nadie duda de que eso es un golpe de Estado."

Bennet Ratcliff, otro personaje vinculado con el gobierno de Clinton, fue un asesor fundamental del presidente de facto Micheletti durante las negociaciones de Costa Rica. Según la biografía que figura en la página web de su empresa, Ratcliff creó "anuncios de televisión y radio para las campañas del presidente Bill Clinton de 1992 y 1996". Otra socia de la empresa, Melissa Ratcliff, "trabajó como estratega de comunicaciones para la Casa Blanca en el gobierno de Clinton". Su empresa promete "acceso a autoridades clave y personas influyentes".

El lobbista Roger Noriega tiene objetivos similares contra Zelaya. Fue subsecretario de Estado para América Latina durante el gobierno de George W. Bush y es ex asistente del senador Jesse Helms. Noriega fue contratado para hacer lobby en favor del golpe por la Asociación Hondureña de Maquiladoras, propietarios de fábricas que exportan productos, principalmente a Estados Unidos, y pagan salarios muy bajos.

Tanto Noriega como Davis representan a los intereses empresariales que se benefician del "libre comercio" con Estados Unidos. Zelaya, electo originalmente con el apoyo del sector empresarial hondureño, dio un giro hacia políticas más populares. Recientemente hizo que Honduras pasara a formar parte del bloque comercial Alternativa Bolivariana para las Américas, conformado por naciones como Venezuela y Bolivia, para contrarrestar el dominio económico de Estados Unidos.

Durante la campaña presidencial de Hillary Clinton, Davis repitió una y otra vez la afirmación de que Obama no sería capaz de manejar una crisis "si lo llamaban a las 3 de la madrugada".

En su reciente vista a África, Obama habló sobre la importancia de la democracia. Sin embargo, en su propio patio trasero hay un golpe de Estado y su gobierno ha hecho muy poco para revertirlo. Obama viajará a México el 9 de agosto para reunirse con el presidente Felipe Calderón y el primer ministro canadiense Stephen Harper. Se prevé que Honduras sea uno de los temas de la agenda. La llamada a las 3 de la madrugada ya se hizo. ¿A quién escuchará Obama? ¿A la democracia o a los "expertos" contratados por los intereses especiales, contra quienes Obama prometió el cambio?

(Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna)

© 2009 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org.

*Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now!, un noticiero internacional diario de una hora que se emite en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en 200 en español. Es coautora del libro Standing Up to the Madness: Ordinary Heroes in Extraordinary Times, recientemente publicado en edición de bolsillo.